No todo es lo que parece

martes, 30 de septiembre de 2014

Todo comenzó de la siguiente manera....

¡Buenas tardes! 

Antes de empezar a contar mi pequeña historia en la que voy a trabajar, me gustaría presentarme. 
Mi nombre es Inés Sánchez, estoy estudiando Magisterio de Educación Infantil en la Universidad Pontifica de Comillas, y mi interés por ir más allá con este tipo de discapacidad comenzó desde mi experiencia en las practicas. 

Me encontraba en el aula que aparece arriba, con mis veintiséis alumnos de tres años revoloteando por clase sin parar. El día anterior había sido una locura, me sonaban las caras, pero era incapaz de saberme los nombres todavía, bueno miento, salvo alguno que por tener que llamarle la atención mil veces al día, te lo acabas aprendiendo. ¡Es lo que tiene!

Poco a poco al empezar a trabajar las diversas fichas que me iba diciendo mi tutora, yo comenzaba a observarles, creo que es lo primero que hay que hacer en todas las ocasiones. Pero más aun cuando se trata de niños de infantil, ya que son tan heterogéneos. 
Mi tutora y yo no habíamos tenido tiempo prácticamente para que me comentara un poquito lo que ella ya sabía, por lo que mientras yo iba sacando mis ideas. 
``Después del recreo harás con ellos esta ficha, (de orientación espacial) e iras evaluando si son capaces de repetir la serie o no. Y a continuación, los colores.´´ me explicaba la tutora. 

Impaciente, esperaba a que llegasen los niños del recreo y acabasen de merendar para ponerme manos a la obra con ellos. Era mi primera evaluación, y siempre o más bien todo lo que haga y más en este ámbito, por el cual me vuelvo loca,  me emociona. 
Uno a uno, los iba llamando, a la vez que les evaluaba también intentaba saber más de ellos, siempre observándoles. 
¡Cada niño lleva consigo una mochila incorporada que viene siendo una caja de sorpresas!

Aquí fue, cuando al llamar a este niño, vi que no reaccionaba de la misma manera que los demás, cuando yo giraba la cabeza para dirigirme a su compañero me sujetaba la cabeza, su mirada iba directa a mis labios y sus gestos y movimientos bocales eran diferentes. 
Él era distinto al resto y para mi era único y especial. 
Jamás, durante todos los días que iba a mis practicas me separaba (en su justa medida) de Hugo, yo quería que el aprendiese y el quería hacerlo. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario